Era ya muy tarde, pero ella se quedo trabajando en el centro forense. La medicina era su gran pasión y aprovecha algunos cuerpos que caían en sus manos para realizar estudios en ellos.
Era muy meticulosa y deseaba conocer todos los secretos del cuerpo humano. Pero aquella noche, algo la interrumpió...
Las dobles puertas de la morgue se abrieron de golpe para dejar pasar una camilla conducida por un celador.
- Aquí te traigo trabajo, ahora traigo el segundo cuerpo.
- ¿Dos cuerpos? ¿qué ha pasado?
- Se los han cargado a tiros, los encontraron en un motel, alguien dio el aviso a la policía. Lo gracioso es que en cuanto sacamos los cuerpos de allí comenzó un incendio, tuvieron que llamar a los bomberos, en cuestión de segundos aquel lugar se convirtió en un infierno.
- Que casualidad, ¿no?. En cuanto termine con este me pongo con ellos.
- Que te diviertas -dijo entre risas.
En cuanto termino con su actual clientes se tomo un descanso, después miro a los dos cuerpos nuevos y suspiro... Vamos allá
El primero era un tipo gordo y grande, parecía haber recibido solo un disparo en la cabeza, un tiro limpio. El otro era un individuo bajo y delgaducho, parecía que también había muerto de un tiro limpio en el corazón.
Parece el trabajo de un profesional, pensó, habrá sido un ajuste de cuentas.
Decidió empezar por el tipo delgado y bajo, era menos cuerpo que mover y terminaría mas rápido. Le quito sus pertenencias, le corto la ropa y comenzó a hacerle una incisión con el bisturí para abrirlo por el centro del cuerpo, de arriba a abajo.
Algo le llamo la atención, mientras le hacia la incisión brotaba sangre del corte. No puede ser, eso quiere decir que...
De repente se fueron las luces, solo las luces de emergencia alumbraban escasamente la habitación. Fue a buscar una linterna y con ella encendida fue a tomarle el pulso al cadáver.
Aaahhh!!! - se levanto chillando el hombre menudo. Comenzó a moverse como un loco, parecía desorientado y parecía buscar una salida.
Mientras tanto la doctora, tras recuperarse del susto, le pedía que se calmara, que no pasaba nada.
El hombre se levanto tapándose con la sabana blanca que cubría su parte inferior, empujo fuertemente a la doctora y salio disparado por las puertas dobles de la morgue.
Ella se lanzo sobre el teléfono y llamo a recepción, allí había un guardia. Pero nadie le contesto. Con la linterna en mano decidió ir a buscar a su paciente.
Todo el edificio estaba a oscuras y solamente iluminado por las luces de emergencia. Encontró el rastro de sangre que el estaba goteando de la incisión en el pecho. Siguió el rastro en silencio con la linterna en la mano y el corazón en un puño.
Al girar a una esquina lo encontró. Estaba en una habitación grande, mejor iluminada que las demás gracias a los enormes ventanales que dejaban pasar la luz de la luna. Estaba de rodillas en el suelo y su cuerpo estaba atravesado por tres cadenas negras que salían de un rincón oscuro.
- Tenias que meter las narices donde no te llaman, ¿no? -susurro una voz desde donde salían las cadenas.
Unos pasos presagiaban que alguien se acercaba, la doctora se escondió y miraba a escondidas la escena.
Del rincón oscuro surgió un hombre alto, ataviado con una gabardina de cuero negro ceñida al cuerpo. Su cabeza estaba totalmente rapada, sin rastro de un solo pelo en el cuero cabelludo o en las cejas, el color de su piel era tan pálido que parecía un muerto y su cara estaba desfigurada por cortes y cicatrices que producían pavor al ser contempladas.
- Mira que intentar escapar de nosotros. Ahora vendrás conmigo. Desespero!, llévatelo.
Entonces, otro hombre salio del rincón oscuro. Iba ataviado de las misma manera que el primero, su cabeza también estaba cadente de pelo y su piel también era muy pálida. Sin embargo, su apariencia era mucho mas monstruosa. Le faltaban los labios y la piel que cubren los dientes, no tenia parpados, por lo que su mirada abierta era muy aterradora, tenia varios ganchos pequeños clavados en su piel y en en su mano izquierda llevaba la mitad del cráneo de un hombre que la doctora reconoció como el guardia de seguridad.
Cogió al tipo menudo del suelo y se lo llevo a rastras mientras el chillaba y pataleaba.
Aterrada por lo que acababa de presenciar, salio corriendo hacia la primera salida que encontró y echo a correr como alma que lleva el diablo.
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