Esa noche le tocaba guardia en el cuartel y estaba jugando una partida de poker con los demás hasta que la alarma les interrumpió.
Un incendio se había iniciado en un andrajoso motel. El camión puso las sirenas en marcha y salio quemando rueda del edificio.
Al llegar pudieron contemplar las llamas envolviéndolo todo.
- ¡Aun queda una persona dentro! -grito uno de los enfermeros.
Sin dudarlo ni un segundo, él y su compañero se adentraron en ese infierno llameante para localizar a las victimas.
Con mascaras para el humo y esquivando las llamas consiguieron llegar al segundo piso.
Se separaron para buscar por el piso, uno hacia la derecha y otro hacia la izquierda. Se encamino hacia por el pasillo, hasta que oyó una respiración costosa que provenía de una habitación, la numero 16.
Estaba medio derruida y casi consumida del todo por las llamas, era muy probable que el incendio se hubiera originado allí.
Vislumbró en el suelo un objeto que atrajo su atención. Allí, brillando incandescentemente había una llave. La forma en la que refulgía lo dejo hipnotizado. Usando los guantes térmicos cogió la llave y se la llevo.
Bajaba las escaleras hacia la entrada del edificio mirando la llave detenidamente, como obsesionado, como atraído por una fuerza incomprensible.
Cuando se acercaba al ultimo escalón el otro bombero lo llamo:
- Ya esta, ya lo encontré y lo saque, no queda nadie en el edificio.
Sus palabras le sacaron de su ensoñación. Miro a su alrededor para ver donde se encontraba, era como si hubiera andado sonámbulo y echo la vista atrás... Entre el humo distinguió una forma humana que lo miraba desde el segundo piso, estática, si decir nada.
- ¡Aun queda alguien!
- ¡¿De que estas hablando?! ¡No queda nadie mas! ¡sal de ahí que esto se va a desplomar!
- Estoy seguro de que aun queda alguien mas
Su compañero corrió a por el para sacarlo de allí a rastras. Una vez los dos bomberos se encontraron fuera el edificio entero de desplomo.
Mientras volvían al cuartel, él jugueteaba con la llave entre sus dedos, como perdido en sus pensamientos. Y sus pensamientos iban de la llave a la figura que le pareció ver en aquel infierno.
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