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Diogenes

A su alrededor todo estaba destrozado, los muros estaban demolidos y el techo estaba repartido como escombros por doquier.
Sus ropas estaban hechas jirones y ensangrentadas por su propia sangre. Llevaba el pecho descubierto con visibles moratones y rasguños decorándolo.
Su pelo, antes negro como la noche ahora se había vuelto completamente blanco.
Sus ojos llorosos mostraban la pesadilla que acababa de contemplar y en su mente había quedado grabada la horrorosa revelación. Una revelación tan increíble y aterradora que volvería loco al mas cuerdo y helaría la sangre del mas valiente.

- Todo es mentira -dijo entre sollozos.- todo es una puta mentira... No, no es mentira, es una broma. Todo es una puta broma. Es una puta broma jajaja
Empezó a reír, de forma sutil al principio, pero cada vez su risa era mas fuerte, mas estridente, mas insana... hasta que estallo en una horrible carcajada que resonó por los callejones del la ciudad y quien la pudo escuchar no pudo evitar sentir un escalofrió.

El mendigo

Caminaba solo en la oscuridad de forma trabajosa debido a la enfermedad que estaba destruyendo su cuerpo.
Los síntomas eran falta de apetito, cansancio, pérdida de peso, debilidad. Los pacientes pueden sufrir náuseas y vómitos, estos últimos a veces con sangre.
Ademas algunas zonas de su piel tenían un tinte amarillo debido al exceso de bilirrubina. Es lo que tenia beber alcohol a todas horas, que el hígado se fastidiaba y se sufría de cirrosis.
Bebía vino para desayunar, vino para almorzar, vino para comer, vino para merendar y vino para cenar... y cuando tenia sed también bebía vino. Ademas era vino del malo, de ese que se compra en cartones de tetrabrick en cualquier supermercado.

Llevaba el pelo blanco por la avanzada edad, largo y alborotado, siempre vestía la misma ropa, no tenia nada mas, eso si, acompañada por lo que años atrás había sido un elegante abrigo y un gorro de lana medio descosido.
Las pocas veces que se encontraba con personas en la calle, sentía sus miradas despectivas clavadas en el, sentía su adversión y su desprecio, para ellos no era si quiera un humano, si no algo mas bajo.
Podía ser por su olor y suciedad, ya que llevaba mucho tiempo sin bañarse ni cambiarse de ropa y se movía muchas veces entre la basura, pero no, era simplemente por su condición inferior, por el Status Quo. Así es el ser humano, se desprecia a si mismo y desprecia a un mas a los que son diferentes a el. Era algo que había aprendido en la vida.

Hacia años había sido un reputado cirujano y su capital había sido cuantioso, pero una noche trágica en la que perdió a sus seres queridos le fue llevando por el camino de la depresión y después el de la locura.
Muchas veces pensó en el suicidio, en reunirse con sus seres queridos, pensó en la venganza, pensó en la justicia y cuanto mas pensaba en todo eso, mas caía su mente en la oscuridad de la razón y mas loco se volvía.

Un día todo cambio, en su locura encontró el conocimiento, la revelación, algo que cambio su mente, su forma de pensar. Ese día cogió su abrigo y salio de casa solo con lo puesto para nunca mas volver.
Fue al metro y se metió por túneles abandonados y alcantarillas y descendió a lugares donde el hombre de a pie no suele bajar.

Debajo de toda gran ciudad existe otra, formada por ruinas mas antiguas de la ciudad, por alcantarillados laberínticos, por estaciones y túneles de metro y de tren abandonadas, por antiguas catacumbas o por grutas y oquedades de la propia tierra.
Ciudades como Paris, Nueva York, Salamanca, Toledo y Barcelona son conocidas por sus subterráneos infinitos y laberínticos en los que es imposible no perderse.

Un mundo entero debajo de otro. Alli se fue el. Viviendo entre mendigos que habitaban los túneles, alimentándose de lo que podían (muchas veces alimañas de los túneles) y explorando los infinitos pasadizos que recorren la ciudad.
Allí encontró la paz, la serenidad, allí puedo escuchar el silencio, escucharse a si mismo y allí podía meditar.
Buda dijo que todas las respuestas del universo las conocía el ser humano, solo necesitaba meditar las preguntas para hallar las respuestas.
Y de la misma forma que Buda, aprendió los misterios del universo meditando, adquirió conocimiento, un conocimiento que pocos poseen.

Pero ahora había algo que tenia que hacer, moviéndose a duras penas, recorriendo pasillos infinitos, lúgubres pasadizos, enormes cuevas subterráneas siguiendo una voz que susurraba en su cabeza.

Escucho un movimiento detrás de el, pero no le presto mucha atención y siguió andando. Algo lo seguía, estaba seguro, pero el siguió andando.
Hasta que lo sintió tan cerca que tuvo que hacerle caso. Era un bicho gigante, una especie de escolopendra enorme, que se alzaba varios metros sobre su brillante cuerpo con sus amenazantes patas preparadas para un ataque.
Él solo susurró una palabra y prosiguió su camino, como si nada hubiese pasado, sin inmutarse ni un ápice.
Los restos del insecto gigante estaban esparcidos por el techo y las paredes de cueva.

 Cuando llegó a su destino había alguien esperándole, oculto entre sombras.
- Llegas tarde
- No llevo reloj -dijo con sorna- y aquí abajo es difícil percibir el paso del tiempo.
- Los han encontrado y los han reunido. Debes reunirte con ellos.
- Es el momento, empieza el juego.

Reza un viejo dicho que cuando el alumno esta preparado, el maestro aparece.  Es el momento y el viejo maestro acude a reunirse con sus alumnos.

Encuentro: Destino

El Asesino
Tras ver en las noticias el incendio del motel en el que apenas unas horas antes había realizado su encargo, supo que se estaban encargando de borrar huellas y eliminar cabos sueltos. Eso le hizo pensar en ir con mucho cuidado porque era muy probable que también quisieran silenciarlo.
Llamo a un viejo amigo para que le preparara unos papeles y un coche limpio para salir de la ciudad. Quedo con el en el café de la esquina de la calle Manhatan.
Llego pronto al café y sin dejar de mirar a todas partes, de observar cuidadosamente a toda la gente, se sentó en la barra y pidió un wisky.

La doctora
Tras su experiencia se logro serenar un poco y llamo a la policía para avisar del suceso. La policía fue a investigarlo, pero ni el cadáver había desaparecido, ni el guardia había muerto.
Todo había parecido ser una broma de mal gusto o un mal sueño. Sus jefes le dijeron que se tomara unas vacaciones, ya que en su horario nocturno, era posible que el cansancio hubiera echo mella en ella y se hubiera dormido, teniendo esa espantosa pesadilla.
Estaba totalmente confusa y desorientada, no entendía nada, pero unas vacaciones son unas vacaciones. Preparo sus maletas y llamo un taxi para que la llevara al aeropuerto, y mientras esperaba al taxi, bajo al café que había enfrente de su piso.
Allí espero tomando una agradable infusión de tila.

El bombero
Era su día libre y no sabia que hacer con todo ese tiempo. Decidió ir a dar una vuelta por las calles hasta que se le ocurriera algo que hacer o por lo menos matar el tiempo.
Camino y camino, hasta que al girar la vista y echar un vistazo rápido a través de una cristalera, vio una maquina tragaperras, de esas típicas de tirar de una palanca y que giraban los símbolos hasta salir una combinación.
Introdujo la mano en su bolsillo para comprobar cuanto suelto tenia y entro en la cafetería donde estaba la maquina para matar mas el tiempo.

El detective
Había quedado con un viejo anticuario para ver que le podía contar sobre el cubo. Había intentado buscar información sobre el en la biblioteca publica y en internet, pero no había encontrado nada.
El anticuario era experto en arte exótico y en reliquias de tiempos pasados, era posible que incluso se quisiera hacer con el objeto.
Hubiera preferido hacerlo en privado, pero el viejo había insistido mucho en quedar en un café de la ciudad.
Cuando cruzo el umbral de la puerta del café vio a un rinconcito con algo de intimidad donde podrían estudiar tranquilamente el cubo.
Cerca de aquel sitio solo había una mujer tomando una infusión, pero como llevaba unas maletas supuso que no tardaría en irse y qe no le iba a interesar lo mas mínimo sus asuntos.

El informático
Salto al vacío, sintió como caía y podía imaginarse el tremendo impacto que iba a darse contra el suelo.
En ese momento despertó. Estaba en casa, sentado frente a u ordenador y en la pantalla se podía ver un recuadro que decía "Has muerto, pulsa acepar para resucitar".
Se había quedado dormido jugando, algo inaudito, debía estar cansado después de tanto trabajo con algunos virus que habían entrado en los ordenadores de una empresa.
Se dirigió a la cocina para prepararse un café, pero no le quedaba, así que pensó en bajar a la cafetería de abajo para tomar un café y desconectar un poco de los ordenadores.
Entro en la cafetería y se sentó en la barra, a su derecha había un individuo de pelo largo y negro con una gabardina elegante que tenia la mirada perdida en su vaso de wisky.

El manitas
Cuando abrió las puertas cientos de imágenes y sentimientos invadieron su mente y un estallido de luz lo empujo hacia atrás cayendo de espaldas.
Miro a todas partes para saber que había pasado y donde estaba. Parecía un cuarto de baño publico.
Se lavo la cara se seco las manos y la cara y salio del cuarto.
Estaba en una cafetería, pero no sabia cual ni como había llegado allí.

Evolución

La teoría de la evolución de Darwin sostiene que el hombre desciende del mono y ha ido evolucionando hasta convertirse en el homo sapiens sapiens que es actualmente.
Es una buena teoría, lamentablemente es una "teoría" y no una "ley" porque no se ha podido demostrar. La pieza clave del puzzle, el eslabón perdido de la cadena de evolución, no se ha encontrado.

Es el único problema que tiene Darwin? A decir verdad no.
Para seguir la cadena de evolución, hace años se pensaba que el hombre actual descendía del hombre de Cromagnon y este a su vez del hombre de Neanderthal.
Sin embargo ahora sabemos por algunas pruebas que el hombre de Neanderthal y el de Cromagnon coexistieron en el mismo tiempo e incluso pudieron tener trato, pero no solo eso, si no que un estudio genético ha desvelado que el hombre de Neanderthal y el de Cromagnon son genéticamente diferentes, es decir, son especies distintas.

 La genética ha demostrado también que el hombre actual tiene mas genes compatibles con el cerdo que con el mono. De ahí que se estén utilizando a los cerdos para trasplantes de órganos a humanos y otras soluciones medicas.

A si que la teoría de la evolución parece tener demasiadas lagunas para explicar como apareció el hombre actual en la tierra hace miles de años.

Se calcula que las hormigas del planeta pesan lo mismo que la humanidad.
Si desaparecieran, se produciría un fenómeno ligado a la extinción mucho mas grave que el meteorito que acabo con los dinosaurios.
En cambio, si se extinguiera la raza humana, ecológicamente no pasaría nada

Es como si el ser humano no perteneciera al ciclo de la vida y no tuviéramos nuestro lugar en el reino animal o en la pirámide alimenticia.
Es como si hubiéramos sido "colocados" en un mundo que no es nuestro, al que no pertenecemos.

No hemos evolucionado, nos han dejado aquí.

El manitas

Había sido electricista durante varios años y tuvo que estudiar mecánica e hidráulica por necesidad. No contento con esto, también estudio electrónica y se había puesto a cacharrear con todo artilugio que caía en sus manos.
Con el tiempo había ganado mucha experiencia y la reputación de manitas. Cuando consiguió el dinero suficiente monto su propio taller y en el reparaba de todo, desde electrodomésticos, hasta maquinas industriales, pasando por cualquier tipo de vehículo.

Muchas empresas le llamaban en ocasiones para que les solucionara sus problemas. Aquella mañana, tenian que ir a una nave industrial a reparar una maquina de cortar mármoles. En aquella nave todos llevaban un mono azul de trabajo, un casco de seguridad obligatorio y unas gafas de protección.

Paso media mañana cuando levanto la vista de la maquina y vio a una mujer de largos cabellos rubios y un vestido rojo muy llamativo que se acercaba hasta donde el estaba. Nadie mas parecía percatarse de su presencia, lo cual le extraño mucho siendo una nave solo de hombres y que nadie se fijase en una chica tan atractiva.
La chica paso a su lado y le pareció que ella le susurraba "sígueme".
La siguió primero con la vista, hasta ver como atravesaba una puerta a sus espaldas (en la que no se había fijado) que daba a una habitación de la que parecía salir mucha luz, después la siguió caminando, detrás de ella.

Cuando entro en aquella habitación blanca un flash de luz le cegó. Cuando pudo volver a ver, se hallaba en la nada; no había techo, no había paredes, no había paisaje, sencillamente no había nada. todo blanco.

Se paso unos minutos andando en un suelo inexistente que parecía no tener fin, hasta que un nuevo susurro de la chica le hizo mirar a un punto, un punto rojo lejano en toda aquella nada.
"Allí esta" pensó antes de echar a correr por aquella nada. Corrió y corrió con intención de alcanzarla, pero a medida que se acercaba al punto se iba dando cuenta de que el punto rojo no era del vestido de la chica, si no de una puerta roja en medio de la nada.
Como era lo único que ver en aquel espacio fue hacia allí esperando encontrar una salida.

Tras lo que se le antojo una caminata eterna llego hacia la puerta. Era una puerta doble muy grande, medía como unos cinco metros de alto y tres metros de ancho. Tenia unos tiradores enormes y también rojos.
En el dintel de la puerta había una inscripción: "Los que entráis, abandonad toda esperanza"

Lamentablemente para el, esa puerta era ahora su única esperanza. Así que tiro con todas sus fuerzas de los tiradores para abrir las puertas...

El informático

Había estudiado informática en las mejores universidades, era un genio con los ordenadores con un talento innato. Trabajaba de Freelance para empresas importantes, era muy solicitado por su talento.

Las horas muertas se las pasaba jugando al Age of Conan, se tiraba horas en su silla giratoria, a oscuras, comiendo pizzas y bebiendo Coca-Cola y dejándose la vista en la pantalla del ordenador.
Una noche, estaba tranquilamente jugando con su personaje cuando le susurro en el juego un tal Asmodeo, llamándolo por su nombre de pila.
"¿Como es posible que sepa quien soy?" Pensó, y lo primero que hizo fue solicitar información al juego sobre el jugador: "Jugador no encontrado".
"Saben quien eres" otro mensaje del tal Asmodeo en su pantalla. "Van a por ti".
Sus menajes preguntándole no recibían contestación. Escaneo sus puertos para saber si tenia algún infiltrado o para hallar la ip del jugador que le estaba hablando. Nada, no existía.

"Corre" otro mensaje. "Ahora!!"
Y de repente, un apagón en todo el edificio. todo dejo de funcionar. Algo salto en su cabeza, como un interruptor de pánico le obligara a ponerse alerta y echo a correr. Salio de su casa, donde el pasillo del edificio solo estaba alumbrado por las luces de emergencia.
Escuchaba fuertes ruidos en los pisos de abajo y como se acercaban a el. Sonaba como si fueran muchos y grandes.
Como los ascensores no funcionaban corrió escaleras arriba.
Al subir dos pisos se detuvo en uno de los pasillos de las plantas, los sonidos habían cesado. Parecía que la corta persecución había finalizado y que en realidad no pasaba nada o no iban a por el.
Algo le llamo la atención. Había una silueta humanoide en el oscuro pasillo. Caminaba como si tuviera problemas para moverse, torpemente, con dificultad.
- ¿Necesita ayuda?, ¿le pasa algo?
La persona seguía andando y ahora parecía emitir un lamento apenas audible, como si le costara respirar.
- ¿Oiga que... -sus palabras se cortaron cuando la luz de una de las luces de emergencia lo ilumino.
El cráneo deformado de forma ovoide y con ausencia total de pelo, una amplia mandíbula adornada con dos filas de afilados dientes y unas garras extremada mente largas por manos.
Su cuerpo era humano, pero extremadamente pálido y estaba vestido como una momia, pero con correas de cuero por todo su cuerpo en lugar de unas vendas. algunas correas le tapaban la nariz y la frente.

Pegó un aullido de terror y corrió escaleras arriba, hasta llegar a la azotea del edificio. Allí se vio sin escapatoria mientras escuchaba a aquel ser acercándose.
Busco alguna salida, pensó en como podía huir, pero no tenia salvación. El ser abrió la puerta y atravesó el umbral, dirigiéndose hacia el.
- Esto es una mal sueño, es una pesadilla. Eso es!!, estoy soñando!
Se pellizco y se abofeteo para despertar, pero no dio resultado. Entonces, desesperado por despertar de aquella horrible pesadilla, se acerco al borde de la azotea y paso al otro lado de la barandilla.
"La mejor manera de despertar de un sueño es cuando sueñas que caes", pensó vacilante.
Pero, y si no era un sueño?, y si estaba despierto y esto estaba pasando realmente?
La criatura casi le tenia, no le quedaba otra escapatoria y desesperado saltó al vacío.

El Detective

Rondaba los 40 años y le empezaban a asomar canas por las sienes, su rostro era duro y su mirada inquisidora. Encima de la mesa de su despacho había una botella de wisky y un vaso medio vació. Sentado en la silla giratoria de su despacho examinaba su libreta de pistas.

Eugene Chateau: Desaparecido
Su mujer había entrado llorando en su despacho con 5000$ en la mano para que lo encontrara. Llevaba desaparecido tres días y su comportamiento las dos semanas anteriores a la desaparición había sido muy extraño, rozando la paranoia.
Cuando le pregunto porque no acudía a la policía, ella le contesto que Eugene no se fiaba de ellos, decía que no eran de fiar y que era posible que ellos vinieran a por el.

Al parecer todo empezó cuando Eugene, agente de seguros, fue a hacer visitas a domicilio para conseguir clientes. Algo debió ver en una de las casas que lo dejo perturbado.
Durante los días siguientes actuó como un paranoico, no salia de casa, miraba discretamente por la ventana para saber si lo espiaban, no contestaba al teléfono y se pasaba horas tumbado en el sillón de su despacho bebiendo.

Una mañana se fue a la biblioteca publica y se hizo con varios libros. Libros de física y metafísica, de teología y matemáticas y sobre todo, mapas y callejeros antiguos sobre la ciudad.
Pasaba horas encerrado en su despacho, sin comer, sin dormir, sin vivir...
Una mañana su mujer entro en su despacho tras forzar la cerradura, para poder ayudar a su marido a salir de ese trauma. La habitación estaba patas arriba, discos de ordenador partidos, el ordenador destrozado, libros con paginas arrancadas y quemadas en una papelera y Eugene no estaba, había desaparecido.

Tras seguir varias pistas, lo encontró en una iglesia, la iglesia de la verdadera fé. Se trataba de una secta precristiana que había sido reconocida por el vaticano. Su congregación se centraba sobre todo en estudiar el Genesis.

Al parecer la iglesia fue atacada hacia algunas noches, la habían prendido fuego y habían escrito blasfemias en todas las paredes.
Una pintada que se repetía mucho era "666, todo es infierno".
Durante el ataque, Eugene volvió a desaparecer, se volvió a esconder. pero gracias a un descuido por su parte, el detective pudo encontrarlo. Se había hospedado en la habitación 16 de un viejo motel en un barrio cerca de las afueras de la ciudad.

Pero cuando fue al hotel, se encontró con los bomberos apagando un incendio. Pregunto a uno de los agentes, un conocido suyo, y el agente le contó lo ocurrido.

A la noche siguiente fue al centro forense a ver el cadáver de Eugene. Estaba en la sala de autopsias junto con otro cadáver, el del dueño del motel, los dos habían muerto por disparo de un arma.

Pero había algo raro en el cadáver de Eugene, el detective no supo que era, pero algo le llamaba la atención. De repente sintió unas ganas irrefrenables de ir al cuarto de baño. Así que tras enterarse de donde había uno, salio disparado. Tras unos minutos en el escusado, salio y abrió el grifo del agua caliente para lavarse las manos, el vapor hizo que unas palabras aparecieran en el cristal del espejo.
"25th Baker street" y firmaban unas iniciales, E.C.
Puede que fuera otra cosa y no tuviera que ver con su caso, puede que esas iniciales no correspondieran a Eugene Chateau, pero su instinto le hizo ir a la dirección indicada.

Era una casa vieja y destartalada, aparentemente abandonada ya que tenia las ventanas tapiadas con tablones. La puerta delantera estaba también apuntalada con tablones, pero la trasera estaba abierta. Al entrar sintió como si el mal anidara en esa casa, sintió una oscuridad creciente, un malestar en todas las moléculas de su cuerpo, un miedo irracional que no lograba comprender, pero se armo de fuerzas y siguió.
Huellas de pisadas en el polvo que el detective siguió le condujeron al comedor. Era una habitación grande, con muebles tapados por sabanas, suelo de madera sin alfombra y cubierto por una capa de polvo. Al entrar en la habitación tuvo la sensación de que allí se habían cometido crímenes inhumanos, atrocidades salvajes que atormentaron su alma.
Y en el centro de la habitación, había un cubo.
Era un antiguo cubo negro lacado, estilísticamente inspirado en las cajas de rompecabezas de la antigua china, con una mano de obra sin precedentes y unos símbolos dorados que decoraban toda la caja.

El bombero

Esa noche le tocaba guardia en el cuartel y estaba jugando una partida de poker con los demás hasta que la alarma les interrumpió.
Un incendio se había iniciado en un andrajoso motel. El camión puso las sirenas en marcha y salio quemando rueda del edificio.

Al llegar pudieron contemplar las llamas envolviéndolo todo.
- ¡Aun queda una persona dentro! -grito uno de los enfermeros.

Sin dudarlo ni un segundo, él y su compañero se adentraron en ese infierno llameante para localizar a las victimas.
Con mascaras para el humo y esquivando las llamas consiguieron llegar al segundo piso.
Se separaron para buscar por el piso, uno hacia la derecha y otro hacia la izquierda. Se encamino hacia por el pasillo, hasta que oyó una respiración costosa que provenía de una habitación, la numero 16.
Estaba medio derruida y casi consumida del todo por las llamas, era muy probable que el incendio se hubiera originado allí.
Vislumbró en el suelo un objeto que atrajo su atención. Allí, brillando incandescentemente había una llave. La forma en la que refulgía lo dejo hipnotizado. Usando los guantes térmicos cogió la llave y se la llevo.
Bajaba las escaleras hacia la entrada del edificio mirando la llave detenidamente, como obsesionado, como atraído por una fuerza incomprensible.
Cuando se acercaba al ultimo escalón el otro bombero lo llamo:
- Ya esta, ya lo encontré y lo saque, no queda nadie en el edificio.

Sus palabras le sacaron de su ensoñación. Miro a su alrededor para ver donde se encontraba, era como si hubiera andado sonámbulo y echo la vista atrás... Entre el humo distinguió una forma humana que lo miraba desde el segundo piso, estática, si decir nada.
- ¡Aun queda alguien!
- ¡¿De que estas hablando?! ¡No queda nadie mas! ¡sal de ahí que esto se va a desplomar!
- Estoy seguro de que aun queda alguien mas

Su compañero corrió a por el para sacarlo de allí a rastras. Una vez los dos bomberos se encontraron fuera el edificio entero de desplomo.
Mientras volvían al cuartel, él jugueteaba con la llave entre sus dedos, como perdido en sus pensamientos. Y sus pensamientos iban de la llave a la figura que le pareció ver en aquel infierno.

La doctora

Era ya muy tarde, pero ella se quedo trabajando en el centro forense. La medicina era su gran pasión y aprovecha algunos cuerpos que caían en sus manos para realizar estudios en ellos.
Era muy meticulosa y deseaba conocer todos los secretos del cuerpo humano. Pero aquella noche, algo la interrumpió...

Las dobles puertas de la morgue se abrieron de golpe para dejar pasar una camilla conducida por un celador.
- Aquí te traigo trabajo, ahora traigo el segundo cuerpo.
- ¿Dos cuerpos? ¿qué ha pasado?
- Se los han cargado a tiros, los encontraron en un motel, alguien dio el aviso a la policía. Lo gracioso es que en cuanto sacamos los cuerpos de allí comenzó un incendio, tuvieron que llamar a los bomberos, en cuestión de segundos aquel lugar se convirtió en un infierno.
- Que casualidad, ¿no?. En cuanto termine con este me pongo con ellos.
- Que te diviertas -dijo entre risas.

En cuanto termino con su actual clientes se tomo un descanso, después miro a los dos cuerpos nuevos y suspiro... Vamos allá
El primero era un tipo gordo y grande, parecía haber recibido solo un disparo en la cabeza, un tiro limpio. El otro era un individuo bajo y delgaducho, parecía que también había muerto de un tiro limpio en el corazón.
Parece el trabajo de un profesional, pensó, habrá sido un ajuste de cuentas.
Decidió empezar por el tipo delgado y bajo, era menos cuerpo que mover y terminaría mas rápido. Le quito sus pertenencias, le corto la ropa y comenzó a hacerle una incisión con el bisturí para abrirlo por el centro del cuerpo, de arriba a abajo.
Algo le llamo la atención, mientras le hacia la incisión brotaba sangre del corte. No puede ser, eso quiere decir que...
De repente se fueron las luces, solo las luces de emergencia alumbraban escasamente la habitación. Fue a buscar una linterna y con ella encendida fue a tomarle el pulso al cadáver.

Aaahhh!!! - se levanto chillando el hombre menudo. Comenzó a moverse como un loco, parecía desorientado y parecía buscar una salida.
Mientras tanto la doctora, tras recuperarse del susto, le pedía que se calmara, que no pasaba nada.
El hombre se levanto tapándose con la sabana blanca que cubría su parte inferior, empujo fuertemente a la doctora y salio disparado por las puertas dobles de la morgue.

Ella se lanzo sobre el teléfono y llamo a recepción, allí había un guardia. Pero nadie le contesto. Con la linterna en mano decidió ir a buscar a su paciente.
Todo el edificio estaba a oscuras y solamente iluminado por las luces de emergencia. Encontró el rastro de sangre que el estaba goteando de la incisión en el pecho. Siguió el rastro en silencio con la linterna en la mano y el corazón en un puño.

Al girar a una esquina lo encontró. Estaba en una habitación grande, mejor iluminada que las demás gracias a los enormes ventanales que dejaban pasar la luz de la luna. Estaba de rodillas en el suelo y su cuerpo estaba atravesado por tres cadenas negras que salían de un rincón oscuro.

- Tenias que meter las narices donde no te llaman, ¿no? -susurro una voz desde donde salían las cadenas.

Unos pasos presagiaban que alguien se acercaba, la doctora se escondió y miraba a escondidas la escena.
Del rincón oscuro surgió un hombre alto, ataviado con una gabardina de cuero negro ceñida al cuerpo. Su cabeza estaba totalmente rapada, sin rastro de un solo pelo en el cuero cabelludo o en las cejas, el color de su piel era tan pálido que parecía un muerto y su cara estaba desfigurada por cortes y cicatrices que producían pavor al ser contempladas.

- Mira que intentar escapar de nosotros. Ahora vendrás conmigo. Desespero!, llévatelo.

Entonces, otro hombre salio del rincón oscuro. Iba ataviado de las misma manera que el primero, su cabeza también estaba cadente de pelo y su piel también era muy pálida. Sin embargo, su apariencia era mucho mas monstruosa. Le faltaban los labios y la piel que cubren los dientes, no tenia parpados, por lo que su mirada abierta era muy aterradora, tenia varios ganchos pequeños clavados en su piel y en en su mano izquierda llevaba la mitad del cráneo de un hombre que la doctora reconoció como el guardia de seguridad.
Cogió al tipo menudo del suelo y se lo llevo a rastras mientras el chillaba y pataleaba.

Aterrada por lo que acababa de presenciar, salio corriendo hacia la primera salida que encontró y echo a correr como alma que lleva el diablo.

El nuevo triunvirato

En una oficina muy bien decorada, en un sótano oscuro y fuertemente protegido de la discoteca de moda, se encuentra uno de los "despachos" donde el Neo Triunvirato mueve los hilos de la ciudad.

Leo Giovanni es un poderoso empresario. Posee varias empresas propias y acciones en otras muchas empresas. La mitad de los negocios de la ciudad le pertenecen. Tiene contactos con la mafia italiana gracias a su familia.
Le gusta vestir elegantes trajes italianos y tiene unos modales muy educados.
Lo Cheng es un gordo seboso que se pasa el dia comiendo poyo frito. Antaño era uno de los jefes de las triadas, pero decidió cederle el puesto a su hermano. El controla las bandas de la ciudad, las cuales se encargan de realizar el trabajo mas sucio. Tiene fama de ser un gran estratega.
Yuri Kurilenko es el mas joven. De aspecto siniestro y cubierto de piercings, desde muy niño ha sido considerado un genio de la informática. Oficialmente posee una empresa de informática, extraoficialmente posee varios negocios clandestinos en Internet y tiene un grupo bien entrenado de hackers que se encargan de hacer delitos y fraudes informáticos.
Ademas, Kurilenko también posee contactos entre la mafia rusa.

Estos tres individuos controlan la ciudad, moviendo los hilos a su antojo.

Un hombre aparece en el umbral de la puerta con abrigo de cuero negro y una larga melena negra. Avanza unos pocos pasos y se para a 3 metros de la enorme mesa tras la que se sienta el triunvirato.
- ¿Llevaste a cabo tu objetivo? -hablo el individuo trajeado
- Si
- ¿Te dijo algo el? -pregunto la chillona voz del obeso chino.
- Lo intento, pero no le di tiempo.
Mientras los tres hombres hablaban, el mas joven seguía tecleando en su portátil, como ajeno a aquella conversación.

- ¿Algo extraño que desees reportar? -volvió a preguntar Giovanni
- Con su ultimo aliento envio un mensaje de correo electrónico. Creo que era algo importante,
- Me encargare de eso -contesto el joven de los piercings
- ¿Algo mas?¿algo que te llamara la atención?
- Parecía un desequilibrado. Tenia empapeladas las cuatro paredes de las habitaciones con dibujos y datos extraños.
- ¿Viste claramente alguno de esos dibujos?
- Si, eran bichos raros con forma humanoide y también había muchos símbolos extraños. Debía estar pirado
- Comprendo -musito Giovanni- Bien, la mitad en metálico y la otra mitad en tu cuenta privada, como siempre. Jason te pagara a la salida. Puedes retirarte.

Tras la despedida, los tres jefes maquinaban en susurros sus siguientes acciones.

El asesino

El eco de sus pisadas resonaba en las oscuras callejuelas. Se encontraba lejos del centro de la ciudad, en una zona conflictiva, formada por calles desiertas y oscuros callejones. Los edificios que le rodeaban no eran muy altos, las calles estaban llenas de basura y los muros decorados con pintadas sobre el la anarquía, el fin del mundo, la política y toda clase de dibujos ingeniosos. Una pintada atrajo su atención mientras andaba, "Todo es mentira", esta es la cruda realidad, pensó para sus adentros mientras esbozaba una mueca de desagrado.

Una súbita ráfaga de viento hizo que su abrigo de cuero negro y su negra melena se agitaran. Mientras se dirigía hacia su objetivo, las extrañas palabras de sus jefes se le venían a la cabeza: "No le des tiempo a que diga nada, y si dice algo, no le escuches. No hagas caso a nada de lo que te diga". Extraña petición, pensó.

Cuando volvía de sus pensamientos, vio como una rata le observaba curiosa, asomada desde un callejon, como si supiera lo que iba a hacer.
El trabajo era sencillo, el objetivo no representaba ningún problema, seria rápido y fácil.
Llego a su destino, un motel de mala muerte, a la entrada, un seboso portero le preguntaba "que quería". Como respuesta, un orifico en el cráneo, el silenciador se encargo de la discreción. Poco le importaba que le vieran, en esta parte de la ciudad, todo el mundo iba a su rollo, nadie metía las narices donde no le llamaban. Pero siempre es mejor prevenir...

Habitación 16, su destino. Pegó la oreja a la puerta para saber cuantas personas había en la habitación y mas o menos donde estarían colocadas. Solo escucho la pulsación de la teclas de un ordenador.
Saco las ganzúas e intento forzar la cerradura la mas sigiloso que pudo. Click! ya estaba.

Abrió la puerta de una patada, pistola en mano y apunto al único hombre que había en la habitación, el hombre de la foto, su objetivo.
- Todo es mentira!!! grito el temeroso hombre que se encontraba al otro lado del cañón.
Pero la beretta lo silencio, un disparo rapido y certero en el corazón y listo.
Con su ultimo aliento el objetivo movió la mano hasta el teclado y pulso un tecla.

Debería haberse ido después del trabajo, pero la curiosidad le pudo. Mientras avanzaba hacia la pantalla del pc las cientos de fotografías, paginas y esbozos que tapizaban las cuatro paredes le llamaban la atención.
Dibujos de entes semihumanoides, indescifrables formulas matemáticas, fotografías borrosas, y extraños símbolos formaban el extraño colage.
Finalmente llego al ordenador y en la pantalla, unas palabras parpadeaban:
"Mensaje enviado".

El numero de Fibonnacci. El número de Dios.

Quiza es la elegida porque tiene relación al fin y al cabo con el número áureo, el de la proporción perfecta. Partiendo de la espiral de Fibonacci, que no deja de ser una función exponencial a partir de rectangulos con la proporción de la famosa serie, si cogemos y hacemos la relación de los costados de cada uno de los rectángulos y lo hacemos tender al infinito, entonces el número resultante es exactamente el número áureo.




Algunas curiosidades de la proporción perfecta:
Número áureo:
-La relación entre la cantidad de abejas macho y abejas hembra en un panal.
 
-La relación entre la distancia entre las espiras del interior espiralado de cualquier caracol.

-La disposición de los pétalos de las flores.

-La distribución de las hojas en un tallo.

-La relación entre las nervaduras de las hojas de los árboles.

-La relación entre el grosor de las ramas principales y el tronco, o entre las ramas principales y las secundarias.

-La distancia entre las espirales de una piña.

-La Anatomía de los humanos se basa en una relación Phi exacta, así vemos que:

* La relación entre la altura de un ser humano y la altura de su ombligo.
* La relación entre la distancia del hombro a los dedos y la distancia del codo a los dedos.
* La relación entre la altura de la cadera y la altura de la rodilla.
* La relación entre el primer hueso de los dedos (metacarpiano) y la primera falange, o entre la primera y la segunda, o entre la segunda y la tercera, si dividimos todo es phi.
* La relación entre el diametro de la boca y el de la nariz
* Es phi la relación entre el diámetro externo de los ojos y la línea inter-pupilar
* Cuando la tráquea se divide en sus bronquios, si se mide el diámetro de los bronquios por el de la tráquea se obtiene phi, o el de la aorta con sus dos ramas terminales (ilíacas primitivas).
* Está comprobado que la mayor cantidad de números phi en el cuerpo y el rostro hacen que la mayoría de las personas reconozcan a esos individuos como lindos, bellos y proporcionados. Si se miden los números phi de una población determinada y se la compara con una población de modelos publicitarios, estos últimos resultan acercarse mas al número phi.
 
Este numero puede tener mucha importancia en las historias que en esta sección se relataran.