Encuentro: Destino

El Asesino
Tras ver en las noticias el incendio del motel en el que apenas unas horas antes había realizado su encargo, supo que se estaban encargando de borrar huellas y eliminar cabos sueltos. Eso le hizo pensar en ir con mucho cuidado porque era muy probable que también quisieran silenciarlo.
Llamo a un viejo amigo para que le preparara unos papeles y un coche limpio para salir de la ciudad. Quedo con el en el café de la esquina de la calle Manhatan.
Llego pronto al café y sin dejar de mirar a todas partes, de observar cuidadosamente a toda la gente, se sentó en la barra y pidió un wisky.

La doctora
Tras su experiencia se logro serenar un poco y llamo a la policía para avisar del suceso. La policía fue a investigarlo, pero ni el cadáver había desaparecido, ni el guardia había muerto.
Todo había parecido ser una broma de mal gusto o un mal sueño. Sus jefes le dijeron que se tomara unas vacaciones, ya que en su horario nocturno, era posible que el cansancio hubiera echo mella en ella y se hubiera dormido, teniendo esa espantosa pesadilla.
Estaba totalmente confusa y desorientada, no entendía nada, pero unas vacaciones son unas vacaciones. Preparo sus maletas y llamo un taxi para que la llevara al aeropuerto, y mientras esperaba al taxi, bajo al café que había enfrente de su piso.
Allí espero tomando una agradable infusión de tila.

El bombero
Era su día libre y no sabia que hacer con todo ese tiempo. Decidió ir a dar una vuelta por las calles hasta que se le ocurriera algo que hacer o por lo menos matar el tiempo.
Camino y camino, hasta que al girar la vista y echar un vistazo rápido a través de una cristalera, vio una maquina tragaperras, de esas típicas de tirar de una palanca y que giraban los símbolos hasta salir una combinación.
Introdujo la mano en su bolsillo para comprobar cuanto suelto tenia y entro en la cafetería donde estaba la maquina para matar mas el tiempo.

El detective
Había quedado con un viejo anticuario para ver que le podía contar sobre el cubo. Había intentado buscar información sobre el en la biblioteca publica y en internet, pero no había encontrado nada.
El anticuario era experto en arte exótico y en reliquias de tiempos pasados, era posible que incluso se quisiera hacer con el objeto.
Hubiera preferido hacerlo en privado, pero el viejo había insistido mucho en quedar en un café de la ciudad.
Cuando cruzo el umbral de la puerta del café vio a un rinconcito con algo de intimidad donde podrían estudiar tranquilamente el cubo.
Cerca de aquel sitio solo había una mujer tomando una infusión, pero como llevaba unas maletas supuso que no tardaría en irse y qe no le iba a interesar lo mas mínimo sus asuntos.

El informático
Salto al vacío, sintió como caía y podía imaginarse el tremendo impacto que iba a darse contra el suelo.
En ese momento despertó. Estaba en casa, sentado frente a u ordenador y en la pantalla se podía ver un recuadro que decía "Has muerto, pulsa acepar para resucitar".
Se había quedado dormido jugando, algo inaudito, debía estar cansado después de tanto trabajo con algunos virus que habían entrado en los ordenadores de una empresa.
Se dirigió a la cocina para prepararse un café, pero no le quedaba, así que pensó en bajar a la cafetería de abajo para tomar un café y desconectar un poco de los ordenadores.
Entro en la cafetería y se sentó en la barra, a su derecha había un individuo de pelo largo y negro con una gabardina elegante que tenia la mirada perdida en su vaso de wisky.

El manitas
Cuando abrió las puertas cientos de imágenes y sentimientos invadieron su mente y un estallido de luz lo empujo hacia atrás cayendo de espaldas.
Miro a todas partes para saber que había pasado y donde estaba. Parecía un cuarto de baño publico.
Se lavo la cara se seco las manos y la cara y salio del cuarto.
Estaba en una cafetería, pero no sabia cual ni como había llegado allí.

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