Diogenes

A su alrededor todo estaba destrozado, los muros estaban demolidos y el techo estaba repartido como escombros por doquier.
Sus ropas estaban hechas jirones y ensangrentadas por su propia sangre. Llevaba el pecho descubierto con visibles moratones y rasguños decorándolo.
Su pelo, antes negro como la noche ahora se había vuelto completamente blanco.
Sus ojos llorosos mostraban la pesadilla que acababa de contemplar y en su mente había quedado grabada la horrorosa revelación. Una revelación tan increíble y aterradora que volvería loco al mas cuerdo y helaría la sangre del mas valiente.

- Todo es mentira -dijo entre sollozos.- todo es una puta mentira... No, no es mentira, es una broma. Todo es una puta broma. Es una puta broma jajaja
Empezó a reír, de forma sutil al principio, pero cada vez su risa era mas fuerte, mas estridente, mas insana... hasta que estallo en una horrible carcajada que resonó por los callejones del la ciudad y quien la pudo escuchar no pudo evitar sentir un escalofrió.

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